10 niños quedaron en la orfandad tras incursiones armadas en comunidades de Chilapa
Bernardo Torres Morales
La violencia registrada en comunidades indígenas del municipio de Chilapa de Álvarez dejó al menos a diez menores de edad sin padre y en condiciones de vulnerabilidad, luego de los recientes enfrentamientos armados atribuidos al grupo criminal “Los Ardillos”.
Habitantes de Alcozacán denunciaron que tres integrantes de la policía comunitaria murieron mientras intentaban proteger a familias desplazadas provenientes de Tula y contener el ingreso de hombres armados en la región.
De acuerdo con integrantes del Concejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata (CIPOG-EZ), los ataques fueron realizados con armamento de alto poder y explosivos lanzados desde drones, situación que superó la capacidad de respuesta de los comunitarios.
“Fue un ataque con armas largas y explosivos; nunca habíamos enfrentado algo así”, relató Sixto Mendoza, promotor de la organización indígena.
Las víctimas fueron identificadas como Martín Flores Migueleño, Eusebio Migueleño Zoyateco y Abraham Jiménez Chautla, quienes fallecieron durante las agresiones. Entre los tres dejaron a ocho hijos y una mujer embarazada, todos integrantes de familias que ahora enfrentan incertidumbre y falta de apoyo institucional.
Familiares señalaron que hasta el momento no han recibido respaldo oficial ni acompañamiento suficiente de las autoridades estatales, por lo que esperan acceder a programas de ayuda y atención para víctimas.
La situación en las comunidades continúa siendo crítica. Habitantes de Tula denunciaron que varias viviendas, bodegas y animales fueron incendiados, lo que ha impedido el retorno de decenas de familias desplazadas.
En Alcozacán, donde actualmente permanecen refugiadas varias personas, persiste el temor a nuevas agresiones. Los pobladores aseguran que no pueden salir libremente hacia Chilapa por miedo a ser atacados o desaparecidos.
Además, indicaron que las labores agrícolas permanecen suspendidas pese al inicio de la temporada de lluvias, debido al riesgo de emboscadas desde los cerros.
Ante ello, las comunidades piden la permanencia de fuerzas de seguridad para recuperar paulatinamente las actividades escolares, el trabajo en el campo y el traslado seguro hacia otras localidades.










