Más de un centenar de jornaleros indígenas parten a campos agrícolas en medio de carencias y abandono institucional
Jonathan Martínez
La falta de oportunidades laborales y las condiciones de pobreza que persisten en la región Montaña de Guerrero obligaron este martes a 117 jornaleras y jornaleros agrícolas a salir de sus comunidades con destino a distintos estados del país para emplearse en las cosechas de chile y tomate verde.
Entre las personas que emprendieron el viaje se encuentran 51 menores de edad, de los cuales 25 son niñas y 26 niños de entre cero y 17 años. Los grupos se trasladarán a campos agrícolas ubicados en Chihuahua, Sinaloa, Zacatecas, Michoacán, San Luis Potosí y Sonora.
De acuerdo con el registro de la jornada, el 53 por ciento de quienes migraron pertenece al pueblo na savi, el 33 por ciento es nahua y el 14 por ciento me’phaa. La mayoría proviene de comunidades indígenas que enfrentan altos niveles de marginación y escasas oportunidades de empleo.
El municipio con mayor número de personas que partieron fue Copanatoyac, con 34 jornaleros; seguido de Cochoapa el Grande con 28; Tlapa con 25; Metlatónoc con 20; Alcozauca con seis; Olinalá con dos y Tlacoapa con una persona.
Organizaciones que acompañan a la población jornalera señalaron que la migración continúa siendo la única alternativa para numerosas familias, debido a la falta de ingresos y a las limitadas condiciones para permanecer en sus comunidades. Advirtieron además que decenas de niñas, niños y adolescentes interrumpen o abandonan sus estudios para acompañar a sus padres en las labores agrícolas.
Indicaron que de las personas que viajaron, 64 nunca tuvieron acceso a la educación formal, mientras que únicamente 52 cursaron algún nivel escolar, desde preescolar hasta bachillerato, situación que refleja las dificultades para garantizar el derecho a la educación en las comunidades de origen.
Las familias permanecieron desde un día antes en la Unidad de Servicios Integrales, conocida como la Casa del Jornalero, donde esperaron la salida de los autobuses. Sin embargo, denunciaron que el inmueble presenta condiciones precarias y que incluso durante la mañana tuvieron que comprar alimentos por su cuenta, debido a que no había gas para preparar la comida.
Fue hasta la tarde cuando personal de la Secretaría para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos intervino para atender la situación, mientras que los inconformes reprocharon la falta de atención de otras dependencias encargadas de brindar apoyo a la población jornalera.
Entre los casos expuestos se encuentra el de Ofelia, originaria de Loma Canoa, en el municipio de Cochoapa el Grande, quien viajó con sus tres hijos pequeños. Aunque elabora huipiles artesanales, explicó que las ventas son insuficientes para sostener a su familia, por lo que cada temporada debe emigrar para obtener ingresos.
También se dio a conocer el caso de Oliverio, un joven de 18 años de Cochoapa el Grande, quien no pudo abordar el autobús con destino a Chihuahua al no contar con los 2 mil pesos del pasaje, por lo que deberá esperar una nueva salida programada para los próximos días.
Las organizaciones insistieron en que las autoridades estatales y federales mantienen una atención insuficiente hacia las familias jornaleras, pese a que en años recientes han enfrentado riesgos adicionales, incluidos hechos de violencia durante su traslado a los campos agrícolas.










