En olvido comunidad de San Miguel Totolapan; decenas de estudiantes cruzan un río para poder ir a clases

La comunidad de Santa Elena asegura que lleva 13 años solicitando un puente; durante las lluvias las clases pueden suspenderse hasta por dos meses

Alberto Gómez

Alumnos de preescolar, primaria y secundaria de la comunidad de Santa Elena, municipio de San Miguel Totolapan, deben cruzar las corrientes de un río para llegar a sus escuelas que se encuentran del otro lado del poblado.

Niñas y niños diariamente tienen que recorrer a pie, otros en mulas, burros o caballos, e incluso cargados por sus propios padres, el camino que los lleva a sus centros educativos, no si antes sortear el río de su comunidad.

La situación ocurre en esta comunidad de la sierra de San Miguel Totolapan, donde habitantes y autoridades locales aseguran que desde hace 13 años han solicitado la construcción de un puente que permita el traslado seguro de los estudiantes y de la población, sin que hasta ahora hayan obtenido una respuesta favorable.

El profesor de la primaria Hermenegildo Galeana, Hugo Alberto Arroyo Soriano, y el comisario municipal, Agustín Olais Varona, hicieron nuevamente un llamado a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda para que atiendan de manera urgente esta demanda.

De acuerdo con el docente, son 46 estudiantes de primaria, 23 de secundaria y 18 de preescolar quienes deben cruzar el afluente para acudir a clases.

El problema se agrava durante la temporada de lluvias. Cuando el nivel del río aumenta considerablemente, los habitantes quedan prácticamente incomunicados y las actividades escolares llegan a detenerse hasta por dos meses, hasta que las condiciones permiten nuevamente el paso.

Arroyo Soriano explicó que los alumnos deben realizar el cruce dos veces al día; por la mañana, cuando se dirigen a sus escuelas, y al mediodía, al regresar a sus viviendas.

La situación también provoca afectaciones entre los menores. Algunos llegan con sus uniformes o útiles escolares mojados debido a que deben caminar dentro del agua y existe el riesgo de resbalar y caer.

Ante la falta de infraestructura, los propios habitantes buscan cada año una alternativa, como construir pasos provisionales para facilitar el traslado, pero estas estructuras terminan destruidas cuando las lluvias provocan fuertes corrientes.

Cuando el río alcanza su mayor nivel, ni siquiera los adultos pueden cruzarlo con seguridad, por lo que la comunidad permanece aislada durante semanas.

Una vez que el caudal disminuye, los estudiantes vuelven a las aulas bajo distintas condiciones. Algunos atraviesan caminando, mientras que otros utilizan animales de carga o son llevados por sus padres.

“Algunos se arriesgan caminando, otros pasan en mulas, burros, caballos o sus padres los pasan cargando en hombros”, explicó Arroyo Soriano.

El docente señaló que durante los 13 años que lleva trabajando en Santa Elena ha presentado solicitudes ante dependencias de los tres órdenes de gobierno, pero ninguna ha recibido una respuesta concreta.

Según los habitantes, la falta del puente no es la única problemática que presenta la comunidad y aseguran que durante aproximadamente tres décadas las autoridades de los tres niveles de gobierno no han realizado una sola obra en beneficio de la localidad. por lo que consideran que la construcción de esta infraestructura sería, al menos, una respuesta a una de sus necesidades más urgentes.

En videos difundidos por el maestro y el comisario municipal se observa a estudiantes de distintas edades enfrentando el cruce del río para acudir a sus escuelas. Algunos avanzan a pie, otros lo hacen sobre mulas y burros, mientras que varios menores son trasladados en la espalda de sus padres.

En una de las grabaciones, el profesor describe las dificultades que enfrentan cotidianamente los alumnos y muestra el momento en que los menores buscan la manera de avanzar entre la corriente.

Aunque reconoció que este año las lluvias no fueron tan intensas y los estudiantes han podido cruzar con mayor facilidad, advirtió que normalmente la situación obliga a suspender las clases durante alrededor de dos meses.

Por ello, reiteró el llamado a los gobiernos federal y estatal para que se construya el puente o, en su defecto, se implemente una alternativa que permita garantizar el traslado seguro de los estudiantes y de los habitantes.

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