Violencia en Chilapa carece de interlocutores para una mediación, señala obispo

Alberto Gómez

El obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González Hernández, afirmó que la Iglesia mantiene cercanía con las comunidades afectadas por la violencia en la región de Chilapa; sin embargo, reconoció que actualmente no existen condiciones para fungir como mediadora debido a que se desconoce quiénes encabezan los grupos responsables de los ataques.

El prelado informó que ha visitado personalmente localidades donde se han registrado desplazamientos forzados, enfrentamientos armados y ataques con explosivos, situaciones que han dejado a numerosas familias en condiciones de vulnerabilidad.

Señaló que los habitantes le han pedido que intervenga para buscar soluciones, pero explicó que la principal dificultad radica en que no hay interlocutores identificados con quienes establecer un proceso de diálogo.

Recordó que en años anteriores era posible ubicar a quienes participaban en los conflictos, lo que permitía explorar mecanismos de mediación; sin embargo, sostuvo que en la actualidad quienes generan la violencia permanecen en la clandestinidad y no ha sido posible establecer contacto con ellos.

González Hernández indicó que tampoco ha tenido acercamientos con quienes calificó como “poderes fácticos” y lamentó la impotencia de escuchar a las víctimas solicitar ayuda sin contar con las condiciones necesarias para intervenir.

Asimismo, comentó que, aunque en algún momento existió un intento para solicitar su participación como mediador, actualmente ninguna autoridad lo ha buscado para desempeñar esa función.

Respecto al incremento de hechos violentos que suele presentarse en periodos electorales, hizo un llamado a quienes cometen actos delictivos a abandonar ese camino y reflexionar sobre las consecuencias de la violencia.

“Primero que se arrepientan, es lo que la iglesia predica, que se arrepientan, que nos veamos como hermanos, por qué pelearse entre guerrerenses, por qué pelearse entre mexicanos, no hay razón por la cual pelearnos (…) decirles que somos hermanos, no hay que faltarle respeto a nadie, y mucho menos denigrar y mucho menos quitarles o privarles la libertad o la vida”, expresó.

Finalmente, subrayó que la Iglesia continuará promoviendo la paz y recordando que todas las personas son hermanas, por lo que rechazó cualquier acción que implique privar de la libertad o de la vida a otros, al reiterar que ese es uno de los principales esfuerzos de la comunidad católica.

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