Domingo Atanacio Quirino, el campesino de El Balcón que lleva más de 40 días lejos de casa
Su familia y su comunidad mantienen viva la esperanza de encontrarlo; detrás de su desaparición hay una historia de trabajo, arraigo a la tierra y amor por los suyos.
Alberto Gómez
En El Balcón, en la sierra de Guerrero, hay una familia que sigue esperando el regreso de Domingo Atanacio Quirino. Han transcurrido más de 40 días desde que un grupo armado lo privó de su libertad y, desde entonces, su ausencia se ha convertido en una herida para quienes lo conocen y lo quieren.
Domingo no es solamente uno de los habitantes de esta comunidad cuyo paradero se desconoce. Es un padre de cuatro hijos, hermano, hijo y un hombre que durante toda su vida ha encontrado en el trabajo y en el campo una razón para salir adelante.
Nació el 4 de julio de 1976. Desde pequeño conoció las responsabilidades y aprendió que el esfuerzo era parte de la vida. Sin embargo, su infancia también estuvo acompañada de momentos de alegría. Disfrutaba jugar Voleibol y participar en las danzas tradicionales de su comunidad, actividades que lo mantenían unido a sus raíces.
Con el paso de los años se convirtió en un hombre de campo, sencillo y trabajador, de esos que no olvidan de dónde vienen. Una de sus principales preocupaciones siempre fue procurar el bienestar de su madre y su hermana, a quienes procuraba apoyar.
Posteriormente formó su propia familia y tuvo cuatro hijos: tres mujeres y un niño. Para ellos, Domingo representa una figura indispensable, un padre cuya ausencia se siente todos los días y cuyo regreso esperan con la ilusión de volver a tenerlo cerca.
Su vida laboral lo llevó también al transporte de carga. Se desempeñó como trailero, recorriendo caminos y buscando el sustento para los suyos. Pero, a pesar de las distancias y las jornadas de trabajo, nunca perdió el vínculo con la tierra que lo vio crecer.
Cuando tenía oportunidad regresaba a El Balcón para dedicarse a la siembra de maíz. También participaba en las faenas comunitarias, colaborando en la plantación de pinos y en las labores de mantenimiento de los caminos, porque entendía que el bienestar de su pueblo también dependía del esfuerzo colectivo.
Esa es parte de la historia de Domingo, un hombre que encontró en su familia, el trabajo y su comunidad los motivos para seguir adelante.
Hoy, su nombre forma parte de una búsqueda que no termina. A más de 40 días de su desaparición, sus familiares y habitantes de El Balcón no pierden la esperanza de volver a verlo caminar por los caminos de su pueblo, regresar a casa y reencontrarse con sus seres queridos.
Domingo Atanacio Quirino tiene una historia, una familia que lo necesita y una comunidad que no lo olvida.
Sus hijos, su familia y su gente desean tenerlo nuevamente en casa. Los brazos siguen abiertos y la esperanza permanece intacta. En El Balcón haces falta Domingo.










