Inicia la recuperación de Tula tras el ataque armado que provocó el desplazamiento de toda la comunidad

Jonathan Martínez

A tres meses de la incursión de un grupo de civiles armados que obligó a toda la población de Tula a abandonar sus hogares, el Gobierno de Guerrero informó el inicio de diversas acciones para reconstruir la comunidad y rehabilitar los espacios dañados.

Tula fue una de las localidades más afectadas por la ola de violencia ocurrida entre el 6 y el 11 de mayo, periodo en el que fueron incendiadas 23 viviendas, además de la comisaría y el Centro de Desarrollo Comunitario. Los habitantes huyeron hacia Alcozacán, dejando atrás sus casas, parcelas y animales.

De acuerdo con un comunicado oficial, las labores incluyen limpieza y retiro de escombros, fumigación, rehabilitación y pintura de viviendas, así como la entrega de materiales para apoyar la recuperación de los hogares. También continúan los trabajos de mejoramiento de la comisaría.

Las fotografías difundidas por el gobierno muestran brigadas realizando labores de restauración en las viviendas que resultaron dañadas durante los hechos violentos.

Tula se localiza cerca del crucero de El Jagüey, en la ruta hacia José Joaquín de Herrera, una región donde operan comunidades vinculadas al Consejo Indígena y Popular de Guerrero–Emiliano Zapata (CIPOG-EZ), organización que mantiene una confrontación con el grupo delictivo conocido como Los Ardillos.

Hasta ahora, las autoridades no han precisado cuántas familias han regresado de manera definitiva a la comunidad para reanudar su vida cotidiana.

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